¡Generamos confianza, porque respiramos libertad!

¿RUFINA LO HIZO?...

¿RUFINA LO HIZO?...

Escribe: Guillermo Peña H.
A mi parecer, Rufina Lévano tiene una larga experiencia en la labor edilicia que le ha dado esa seguridad que demuestra cada vez que se presenta en público. Su paso por palacio municipal (provincial) le permite refutar las propuestas que muchos de sus antagonistas difunde a través de los medios y los debates, entre ellas contradecir a tres de sus principales blancos como son Javier Alvarado, Alex Bazán y María Montoya, a quienes siempre parece llevarlos en el inconsciente, a quienes parece haber marcado fijamente en esta temporada y se ha propuesto “acabarlos”; o al menos tomarlos como trampolín para polemizar y trascender en estos últimos días de campaña.

Sin embargo, Rufina Lévano solamente se concentra en ese factor y en evocar su “pasado glorioso”, en jactarse que luchará contra la corrupción y la inmoralidad de nuestra provincia, como si esa fuera la única consigna en su plan de gobierno, como si no hubiera otros puntos más relevantes que atender en Cañete, como si ella ya no tuviera más ideas que gestar y alumbrar. Y no es que la corrupción no merezca la atención debida (es un problema medular), sino que si no se trabaja correctamente y no se deja de mirar al de al lado para ver qué hace, jamás se avanzará. Rufina no es una buena oradora, y eso complica más su situación entre el público joven (como quien escribe esta opinión) a la hora de expresarse. Como dije, sigue confiando demasiado en su pasado edilicio y piensa que no hay nada más por hacer más que seguir atacando a sus principales rivales. Rufina olvida lo fundamental: al mismo tiempo en que se ataca, a la par se presenta una alternativa diferente, mejor. Es decir, ¿qué la diferencia de cualquier ciudadano de a pie, si existen personas con muchos más valores morales y cívicos, mujeres más honestas y con más integridad y ética que ella? No se da cuenta que los tiempos cambian y que el escenario político también. Lo repito, su carácter siempre la refuerza y simula esos defectos demasiado evidentes; pero ella abusa.