POLITICA ENVIDIOSA ???
La envidia es sentirse mal por el bien ajeno. La envidia tiene como trasfondo el humillar al otro, porque su triunfo nos humilló primero y en este ciclo entra la venganza, por eso la envidia va de la mano de la política y ha sido generadora de las revoluciones.La envidia está vinculada profundamente a la política, «porque si uno es la madre Teresa de Calcuta no puede estar dentro de la política, ya que el político no puede usar la máscara de que no le interesa el poder. Si no hay ambición y envidia no se puede entrar a la política».
Sin embargo, hay de políticos a políticos y de envidias a envidias.«Si llega un resentido al poder, como decía Nietzsche, implementará políticas de resentimiento, buscará venganzas, y si llega un político con más cordura, con más tranquilidad, será un político mucho más productivo, prudente, generoso, con mayor capacidad de contener sus propias emociones y más calculador».
El ciclo de la envidia nos lleva a buscar la venganza, porque cuando una persona triunfa, su triunfo nos humilla y tenemos que intentar por todos los medios el que el humillador termine humillado. Y en la política, un político que está pensando en la revancha, va a usar el poder para la revancha.
Cañete y sobre todo nuestra maltratada Región Lima que esta dentro de una sociedad moderna ha incrementado la envidia pero la ha dispersado porque ahora el mercado satisface muchas necesidades humanas.
¿Qué tan envidioso se necesita ser para querer ser Presidente de la Región Lima o tal vez para asegurar una mejor economía personal y familiar como alcalde Provincial?
Creo que en este punto hay muchos ejemplos de querer compensar carencias. Pero en lo que si pueden coinciden nuestra venida amenos clase política local y regional es que están muy lejos de apreciar y aplicar lo que significa “El Bien Común”.
Si bien la envidia es motor de los políticos, no todos los políticos se dejan avasallar por ella. Hay hombres y mujeres de una gran cordura que logran dominar esta pasión humana y manejarla bien.
La historia nos ha demostrado que aquellos que piensan que la utopía se puede llevar a la realidad son sumamente destructivos. Los socialistas querían un mundo sin envidia, y así lo dijeron expresamente muchas veces. Con el tiempo, como se cayó el socialismo, se dieron cuenta, los críticos del socialismo sobre todo, pero también los propios socialistas, que el mundo del socialismo era también el mundo de la envidia, y quizás peor que la envidia del propio capitalismo. Los habitantes de Alemania Oriental contaban un chiste para describir esta situación. Señalaban: ¿Saben cuál es la diferencia entre el socialismo y el capitalismo?, que en el capitalismo el hombre explota al hombre, y en el socialismo es al revés».
El envidioso es un destructor, sin duda, el envidioso nunca ve saciada su envidia hasta que no ve acabado a su rival. Claro, hay gente que se domina muy bien, que está contenta porque se logra concentrar en lo que tiene y no en lo que no tiene, que reconoce sus limitaciones de entrada, y por lo tanto tiene pocas ambiciones; claro, esa gente nunca triunfará en la política, pero tampoco sufrirá los fuegos de la envidia.
El que controla las pasiones puede triunfar en la política, pero quien no tenga un impulso envidioso inicial es muy difícil. Tiene que tenerlo para poder triunfar. Y aquel personaje político que diga lo contrario no solo será envidioso, sino también hipocritica.
La envidia da vergüenza, y se tiene uno que esconder, porque la envidia es también una demostración de que uno no termina de auto controlarse por completo, y entonces el envidioso no es nada más el que hace sufrir a los demás sino el que sufre él mismo porque tiene el aguijón dentro de él mismo. “El aguijón con el que pica a los demás también lo pica a él, ése es el dolor de la envidia”