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Solo si tienes comprensión lectora: ¿ADÓNDE SE FUE EL DERECHO A LA INFORMACIÓN?

Solo si tienes comprensión lectora: ¿ADÓNDE SE FUE EL DERECHO A LA INFORMACIÓN?

Escribe: Guillermo Peña H.
Si los medios de comunicación se alinean al mejor postor de esta segunda vuelta a nivel regional, ¿quiénes vigilarán el debido proceso de dicha elección popular?, ¿quiénes garantizarán el acceso a la información y una competencia justa: dos elementos básicos e imprescindibles para el imperio de la democracia en el país?

Todos sabemos que la única arma que posee la ciudadanía para enfrentar el abuso de poder de los gobernantes, el ejercicio pleno de nuestros derechos fundamentales y el respeto a la voluntad popular, es la prensa. Pero yo me refiero a la prensa decente, a la prensa independiente, a la prensa libre, esa que vive exenta de presiones económicas y subalternas, que vive y camina sin previo incentivo monetario, sin prebendas ni carencias alimenticias. Y es precisamente esa prensa la que carecemos. 

El panorama actual es desalentador. Sin exagerar puedo decir que ya casi no existen periodistas ni comunicadores con un mínimo de interés genuino por el bienestar general, sino solamente personajes con una inclinación marcada por el beneficio personal, por el clientelaje político, por la búsqueda desesperada de la publicidad de campaña propalada como psicosocial y promocionada como una labor exclusiva del informador mediante el desprestigio del enemigo político de su “empleador”. Prensa emputecida y enferma que no comprende que su parcialización genera conflictos sociales; que los postulantes deben competir equitativamente y sin trampas; que la ciudadanía debe tener acceso a todas las fuentes de información, sin excepción alguna; que si informa de un lado pero no del otro, que si juega a favor de un solo candidato u organización política, se violan principios básicos de la democracia y, a la par, se destruye una región y se acaba con el desarrollo de un pueblo tan atrasado como el nuestro.

La población no sólo deberá batallar por la búsqueda de la verdad, por la libertad de información y por una campaña sin corrupción, sino que también deberá despertar de la sugestión mediática, rebelarse contra el vil comercio de la desinformación, contra esa mezquina parcialización y enajenación periodística provocada por el ansia de poder y dinero provenientes de los políticos más pudientes de la región, a quienes por abonar puntualmente una suma los consideran la mejor opción en esta nueva y definitiva contienda electoral. A la gente le tocará ser más diligente y luchar contra su propia ignorancia, desidia e indolencia social.